Psicólogo Álvaro Tomás
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LA IMPORTANCIA DE LA RESPONSABILIZACIÓN



¿Te has parado a pensar cuales son tus autenticas responsabilidades? ¿Consideras que te responsabilizas de tus tareas personales, tus deseos, tus sueños, tus metas y objetivos? ¿Crees que existe en ti coherencia entre lo que quieres y lo que haces?


En nuestra vida diaria, se nos suelen presentar una serie de situaciones sobre las que depositamos unas esperanzas de culminar algún aspecto de nuestra vida y, en muchas ocasiones, pensamos que no somos capaces que lograrlo, que no tenemos margen de maniobra, que no tenemos control sobre ellas. Depositamos el control fuera de nosotros mismos, generándonos una sensación de vulnerabilidad ambiental que nos incapacita y nos limita.


Cuando comenzamos a reflexionar, a plantearnos con conciencia, cuáles son nuestras responsabilidades, iniciamos el camino hacía el autocontrol, hacía la seguridad en nosotros mismos mediante el autocuidado. Para ello, habríamos de seguir estos pasos:


1º. Identificar cuales son mis necesidades en los diferentes ámbitos de mi vida (familiar, de pareja, social, de ocio, laboral, académico).


2º. Reflexionar sobre qué tendría que hacer para cubrir y validar esas necesidades, tomando conciencia de qué podemos controlar y gestionar, teniendo en cuenta que habrán elementos que no controlemos y que tendremos que identificar, para no frustrarnos intentado controlar un imposible.


3º. Valorar si quiero o no hacerme cargo del camino que tendría que seguir para cubrir mis necesidades; si me quiero o no responsabilizar y salir, por ende, de mi Zona de Confort. Entiéndase este concepto como una serie de patrones conductuales que conozco y que mediante distorsiones cognitivas tiendo a pensar que, o bien me reportan algún beneficio (cuando la evidencia del no cubrimiento de necesidades dice lo contrario), o bien hacen que piense que estaré peor de lo que estoy. La no salida de la zona de confort se debe, en su mayor parte, al miedo al cambio, a lo desconocido, que se tiende a pensar que es más dañino que lo que ya se tiene.


4º. Una vez que se tiene claro que se quiere iniciar el cambio hacía la responsabilización, comenzar a ser coherentes mediante nuestra conducta, dirigiendo nuestros esfuerzos hacía poner en práctica las herramientas necesarias para responsabilizarnos de lo que queremos conseguir.


5º. Si no lo he conseguido, analizar si he hecho todo lo que podía hacer. Si es así, iniciar el camino hacía la aceptación situacional para evitar frustraciones. Si no es así, reflexionar sobre nuevos cambios en la metodología por la que estoy intentando cubrir mis necesidades, pues podría ser obvio que no lo estoy haciendo bien.


6º. Una vez que haya lograr cubrir esas necesidades mediante la responsabilización, procurar continuar siendo coherente, manteniendo el cambio y readaptando mi conducta a las nuevas necesidades que vayan surgiendo.

Siguiendo estos pasos podrás alcanzar un mayor estado de BIENESTAR en tu vida, con menos miedo y más control de tus propios objeticos y deseos.

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